Dicen que si estás vencido, lo estás. Que nunca hay que dejar de luchar, porque ahí radica la grandeza del hombre. 
Por: aDHEMIR CAVERO CHAVERA

Llegar hasta el primer puerto, en día de semana, con tráfico a cuestas y el frío propio de la zona, puede llegar a ser un sacrificio sin embargo la posibilidad crema de afianzarse en la punta de la tabla general, lo valía todo. 


DOLOR DE MUELAS

El Miguel Grau siempre vio grandes encuentros entre santos y merengues, partidos intensos, con goles y este nuevo encuentro no iba a ser la excepción. Sin embargo nadie se esperaba la forma en que se dio. Empezar perdiendo 4-0, sin respuestas merengues a la vista, con una defensa que daba tantas licencias como una municipalidad y un Roberto Challe que pagaba caro la alineación aventurera que decidió.

La "U" fue el blanco del equipo de Chemo, el polémico ex ídolo merengue (ya borrado de las banderas de la Trinchera Norte), planteó un juego ultraofensivo que obtuvo resultados e hizo trizas a los cremas en 40 minutos. 

Antes de terminar la primera etapa, Rengifo descontó e irónicamente, fue el gol mas gritado de los 5 que se había convertido hasta entonces. igual estaba todo 4-1 y revertir la situación parecía imposible.


CAMBIO DE HÁBITO

Llegó el entretiempo y nadie salía del asombro en Norte. Todos los rostros de confianza y optimismo del comienzo, no existían más. Sin embargo el amor por el equipo fue más y al gente se mantuvo allí, algunos lo llamaban masoquismo, otros lo llamábamos fe. 

Es así, que al salir al campo la crema para la segunda mitad, la gente alentó como si el juego estuviera 0-0. Este, fue el primer factor. Los jugadores captaron el mensaje y Challe, con el correr de los minutos se rectificó. La "U" ya no era más el equipo pasivo que se `comió´ 4 goles. Ya iba a las divididas con pierna fuerte y arrinconó a San Martín a su campo. Producto de ello llegó el nuevo descuento: Manicero de cabeza puso el 4-2. Resultado más terrenal. Todo podía pasar.

Ingresó Ugarriza y ya se confirmó que es el amuleto de las remontadas. Jugada por izquierda, centro a rastrón de Polo y a la carrera el delantero la añadió. ¡4-3!. Ni se imaginan como se gritó ese gol en Norte y en todos los rincones cremas del estadio.

Los cremas estaban ahí, a tiro del empate. Solo faltaba un pasito para alcanzar lo inalcanzable. Entonces llegó un nuevo avance, Manicero se internó en el área y claro o no, el juez cobró penal. Jolgorio total en la gente y delirio desde antes que se ejecute la pena, que finalmente convirtió en alegría el volante. 

4-4. Épico, increíble, de otro mundo. La "U" lo consiguió. 

Si tu viejo te contó alguna vez una historia de garra de Universitario, esta es perfecta para trasladarsela a nuestras nuevas generaciones.